Artículo: Jugar para leer

El juego es una herramienta indispensable para los niños en el proceso de aprendizaje ya que contribuye al desarrollo del lenguaje, las habilidades sociales y el pensamiento. En el último proceso de selección bibliográfica nos encontramos por segunda vez con la ilustradora española Aina Bestard, cuya propuesta destaca por su formato interactivo e innovador plasmado a tres tintas.

Por Rosario Medina M.

Escrito con tiza –editorial chilena independiente– posee un catálogo que promueve títulos creativos y lúdicos para lectores de todas las edades. Si bien su propuesta se centra en autores nacionales, el último tiempo ha incorporado autores extranjeros, decisión editorial que nos permitió conocer en 2018 el trabajo de Aina Bestard, con la publicación en español de ¿Qué se esconde dentro del bosque? y que pasó a formar parte de nuestro boletín n° 8. En el último proceso de selección bibliográfica para el presente número, nos encontramos con ¿Qué se esconde dentro del cuerpo humano?; publicado en 2019 por la misma editorial, es un libro donde la ilustradora mantiene su novedosa propuesta en torno a la divulgación y el juego como elemento central.

Aina Bestard (1981) nació en Mallorca, sin embargo se instaló tempranamente en Barcelona, donde realizó su formación académica. La pasión por el dibujo fue una herencia de su abuelo, según sus propias palabras: “mi abuelo me enseñó a dibujar para atraparme en su propia vocación”. De profesión diseñadora, en la actualidad, es una profesional muy versátil que compatibiliza diversos intereses como la ilustración de libros infantiles, el diseño de interiores, vestuario e incluso de calzado.

Definidos como libro-juego, ¿Qué se esconde dentro del bosque? y ¿Qué se esconde dentro del cuerpo humano? deben esa categoría a su materialidad. Solo necesitamos unos filtros ópticos o “lupas mágicas” de color verde, azul y roja, ¡y ya está! En ambos títulos predomina la ilustración delicada y detallista de Bestard que incorpora símbolos evocadores para estimular al lector. Los textos de Mireia Trius –galerista y directora editorial de álbumes ilustrados– no ocupan un lugar prioritario, no obstante cumplen la función de dirigir la búsqueda a través de las lupas.

¿Qué se esconde dentro del bosque? comienza con un paisaje, un bosque tranquilo y silencioso. Nos parecerá que nada se mueve, salvo la lluvia y el cauce de los ríos; así es como podemos percibirlo con la lupa verde. Haciéndonos de la lupa azul surgen las primeras señales de vida; pájaros que surcan el cielo y se cobijan en sus nidos, osos que reposan sobre la hojarasca, animales nocturnos que esperan el ocaso. Con la lupa roja, descubrimos mundos secretos como el fungi, también sabremos que hay animales que se sienten más cómodos en sus madrigueras, metros bajo tierra, alejados de la superficie o ver el interior de un panal repleto de abejas trabajando incansablemente antes de salir a polinizar.

Estamos frente a un título lleno de detalles que no vemos a simple vista o en la primera lectura. Es preciso salir a explorar muchas veces, para conocer un poco más del bosque y las miles de cosas que suceden simultáneamente en un entorno compartido por pequeños y grandes seres vivos.

“Nuestro cuerpo es nuestra casa, no hay dos casas iguales y cada cuerpo esconde una persona diferente”. Así comienza ¿Qué se esconde dentro del cuerpo humano?, un título que, a través de tres filtros ópticos, aborda de forma simple y original aspectos relacionados con la medicina, la anatomía y también la neurociencia. Mientras un estetoscopio verde nos permitirá auscultar desde el exterior de nuestro cuerpo, una lupa azul nos permitirá ver detalles que no se perciben a simple vista como los órganos, músculos y huesos. Finalmente, un microscopio rojo será de gran utilidad para observar seres que son demasiado pequeños para ser percibidos por el ojo humano, como las células, virus y bacterias que contiene nuestro cuerpo y que son vitales para su funcionamiento.

¿Qué se esconde dentro del cuerpo humano? describe el cuerpo como una máquina extraordinaria; cada órgano, cada músculo, cada célula cumple una función vital en perfecta sincronía. El cerebro –descrito como el capitán de nuestro cuerpo– hace posible la capacidad de escribir, escuchar, hablar, soñar y emocionarnos. He aquí uno de los aciertos de este título: en su dimensión más subjetiva permite a niños y niñas entender por qué experimentan sentimientos en determinadas situaciones, desarrollando la noción de ser una persona independiente de las demás; alguien único e irrepetible.

Nuestros boletines anteriores han abordado el juego como una nueva forma de aproximación a la lectura, escapando de los márgenes establecidos para sentar otras dinámicas que requieren una participación activa del lector, curiosidad permanente y, por supuesto, imaginación a toda prueba. Así, títulos como Animezclados (Amanuta, 2015), Esto no es un libro (Phaidon, 2016) o ¿Jugamos? (Océano, 2016), son capaces de innovar en su propuesta alejándonos del modelo tradicional de un libro, desafiándonos para entrar en la aventura de leer desde otras posibilidades.

El juego irrumpió hace algunos años en la escena editorial LIJ –y todo parece indicar que viene para quedarse– propiciando la lectura a través de nuevas propuestas, artefactos y materialidades. En relación a esto, en una reciente entrevista publicada en el sitio web de la Revista de Educación, Aina Bestard profundizó sobre su trabajo: “este tipo de libros son interesantes frente a la invasión del mundo tecnológico. Parte de una técnica que es muy analógica, que casi parece magia. Sin una pantalla consigues efectos casi más potentes que el de una pantalla y atraes la atención de los niños”. Resulta interesante la reflexión del libro-juego como elemento que enfrenta a las pantallas y la tecnología en la temprana infancia, de ser así cabe preguntarnos ¿con qué nos sorprenderemos en el futuro?

Este artículo fue publicada en marzo del 2020 en el boletín n° 10  del comité de valoración de libros Troquel.

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