Edición chilena: de lo contable y lo incontable

En las últimas temporadas, silenciosamente la edición chilena ha estado haciendo lo suyo por atraer lectores, llegar a nuevos públicos y explorar diferentes formatos. Editoriales como Hueders, Ekaré Sur o las relativamente nuevas UllaBooks o Saposcat, han puesto sus esfuerzos en publicar literatura infantil que nos sorprendió gratamente en las últimas sesiones de nuestro comité Troquel.

Por María Jesús Blanche S.

Mientras un lobo le canta a la luna (Hueders, 2017)

Como parte de la colección Hueders niños, nos llegó Mientras un lobo le canta a la luna (2017), un libro pop-up de geometría –dice su portada–, que enseña cómo esa rama de las matemáticas que puede parecer tan abstracta está en todos los objetos que nos rodean. Basta con observar a una familia de pingüinos que con sus similitudes y diferencias de tamaño nos permiten comprobar el Teorema de Tales; o al chanchito de tierra llamado Euclides, que al enrollarse nos acerca a conceptos como perímetro, radio o diámetro.

“Mientras un lobo le canta a la luna, alguien pregunta: ¿por qué la luna es una esfera?”, leemos en algún momento del libro. Y nosotros entenderemos que mientras un lobo canta a la luna en medio de la noche, una hormiga vuelve a su hormiguero luego de una extenuante jornada de trabajo o las abejas construyen sus panales con dedicación, la humanidad seguirá preguntándose por la infinitud de formas en el universo.

En este caso, el pop-up es una intención de la editorial y sus autores (Sebastián Ilabaca, Álvaro Núñez y María José Santander) por entregar su contenido de la mejor manera. Y tiene  sentido, ¿no? ¿Cómo entender mejor la geometría si no es observando nuestro entorno en cada una de sus dimensiones?

Si de formatos se trata, también destacamos el trabajo de UllaBooks, editorial infantil creada a fines del año pasado y dirigida por la periodista Paula Fontaine. El niño que cuenta hasta el infinito (2018) es un libro acordeón que por un lado nos cuenta la historia de un niño que le gusta contar hormigas, ciclistas, los segundos que puede estar bajo el agua, ovejas antes de dormir… Pero también por el otro aparecen cosas incontables, como las pulgas de su perro (¡que son muchas!), las espinas de un erizo o los sonidos que escucha por las noches. Este es un libro que además de lograr una excelente relación entre formato y contenido, incorpora temas como los afectos y recoge muchos de los cuestionamientos que surgen en la infancia, cuando el mundo poco a poco comienza a ampliarse y las preguntas se suceden hasta el infinito. “¿Cuánto extraña a su abuelo? ¿Cuánto amor cabe en mamá?”.

Mención especial merece su autora, Francisca Yáñez, quien se mantiene fiel a su estilo, mezclando las técnicas de ilustración y collage. Yáñez anteriormente ilustró Ana. Reimaginando El diario de Ana Frank (Das Kapital, 2015), escrito por Marjorie Agosín y seleccionado en nuestro segundo boletín Troquel; y también trabajó con María José Ferrada en Notas al margen (Alfaguara, 2013), Otro país (Planetalector, 2016) y Las memorias de Hugo (Ebooks Patagonia, 2015).

La cabeza de Elena (Zig-Zag, 2017)

El collage como recurso visual y nuestra relación con la naturaleza también están presentes en Un año. Poemas para seguir las estaciones (2018), libro bilingüe de Saposcat, editorial chilena que desde el 2016 publica libros ilustrados. Verano, otoño, invierno y primavera son recorridos por Ángeles Quinteros en los textos y Ángeles Vargas en las ilustraciones que rescatan experiencias comunes en torno a las estaciones, como trazar figuras sobre vidrios empañados en invierno o encumbrar volantines tras la llegada de la primavera. Mientras los papeles de colores, tijeras, perforadora y pegamentos ayudan a construir la visualidad de este libro, los recuerdos de infancia aportan el material necesario para construir las bellas imágenes poéticas que las autoras asocian a los pequeños cambios de la naturaleza vistos por primera vez. Son, entonces, momentos como postales, necesarios de atesorar en este libro a todas luces hecho con mucha dedicación.

Por otro lado, apelando a los afectos y la vida cotidiana vistos desde los ojos de un niño, se destaca Sábados (Ekaré Sur, 2018), escrito por María José Ferrada e ilustrado por Marcelo Escobar. Entre los cerros de Valparaíso nos encontramos con Miguel, quien junto a su padre todos los sábados sale a recorrer los bares y restaurantes del puerto para trabajar. Con pandero en mano él y su padre con la guitarra, ambos convierten estos momentos en un ritual semanal que les permite recorrer las calles de Valparaíso. Mientras que durante la noche, ya de vuelta en casa, Miguel puede soñar con viajes a lugares lejanos, “Porque en los barcos que mira alejarse desde su ventana, se puede dar la vuelta al mundo”.

Esta entrega de Ekaré Sur es un libro que inmediatamente destaca por su materialidad. Tanto la textura de la portada como el papel utilizado dan cuenta de un cuidado especial por ser un aporte a la edición de literatura infantil en nuestro país y también en el extranjero, a juzgar por el énfasis puesto en la fachada turística del puerto y la información entregada al final del relato. Los lugares que muestran apelan a ese Valparaíso turístico, aquel que conocerá el visitante pasajero pero que no necesariamente –nos queda la duda– reflejan la realidad de un chico como Miguel.

Finalmente, diferenciándose en cuanto a los formatos y las técnicas utilizadas nos encontramos con La cabeza de Elena (2017), escrito por Claudio Aguilera e ilustrado por Karina Cocq. Publicado por Zig-Zag Editorial, este es un libro principalmente sobre la ausencia y el afecto, temas a los que Francisca Yáñez también se acercó sutilmente en El niño que canta hasta el infinito. Este relato nos muestra el mundo interior de una niña que, pese a estar rodeada de adultos y sus hermanos, está constantemente ausente: “¿Dónde tienes la cabeza, Elena?”. A través de lo no dicho y de las pistas que nos entregan las ilustraciones, entenderemos por qué la cabeza de esta niña puede aparecer en cualquier parte. Su madre no está y nosotros no sabemos bien el motivo (¿abandono?, ¿migración?); pero vemos un auto que se aleja al iniciar el relato, un vestido y un par de zapatos sin su dueña, y la cabeza de Elena en la caja de costura, en un manzano, entre las enciclopedias de la biblioteca. Este es un emotivo libro que se destaca por la poesía de sus páginas y las ilustraciones que resultan el complemento perfecto para una dupla que, esperamos, vuelva a sorprendernos en las próximas temporadas.

Este artículo fue publicado en agosto de 2018 en el boletín n°7 del comité de valoración de libros Troquel.

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