Epiphania: revelaciones sobre un mundo incierto       

Una ambiciosa novela gráfica que retrata varias temáticas contingentes: Epiphania aborda la destrucción del medioambiente, el miedo a la otredad, la violencia social hacia quienes son distintos, la aversión a la paternidad y las transformaciones físicas y mentales de la adolescencia, entre otras. Esta es la primera entrega de una trilogía que mantiene atento a sus lectores con preguntas sobre estos seres mitad humanos, mitad animales, y las consecuencias que implica su existencia.

 

Por Diana Bravo T.

 

 

Este es el primer libro de una trilogía creada por Ludovic Debeurme (1971), autor francés con varios títulos publicados, entre ellos la novela gráfica Lucille (Norma, 2007). Desde su portada, Epiphania (Ediciones Kraken, 2019) es un libro que no pasa inadvertido: un dibujo de colores potentes de un hombre con marcada apariencia hipster que sostiene a un bebé mitad animal, mitad humano y que hace referencia al imaginario religioso cristiano de la virgen María y el niño. Para que se hagan una idea, la estética de la novela gráfica es similar al trabajo desarrollado por Daniel Clowes en Mundo fantasmal (Ediciones La Cúpula, 2000) y el español David Sánchez en Tú me has matado (Astiberri, 2010).

 

Al entrar en la historia, sabremos que el mesiánico hombre de la portada es David, un músico de carácter más bien apacible que teme a la paternidad, por lo cual emprende una terapia junto a su pareja en una apartada isla. Las cosas se salen de control con la caída de tres meteoritos en medio de la noche y un maremoto que destruye la isla, de la cual solo salen vivos David y el particular psicólogo encargado de la terapia (personaje que reencontraremos más adelante). De vuelta a la civilización, David se entera de que junto con los meteoritos y la gran ola, emergieron desde la tierra cientos de bebés mitad animales y mitad humanos, denominados por los científicos como mixbodies. Nadie tiene claro qué son y cómo llegaron, solo hay ciertas teorías entre las que destaca una de carácter religioso que atribuye a los mixbodies una misión misteriosa en el mundo que los designa como epiphanian.

 

David encuentra uno de estos seres en su jardín y, contra el impulso de “abortarlo”, este bebé le genera una gran ternura al punto de querer adoptarlo como su hijo. Koji crece bajo los cuidados de David, pero debe enfrentarse a la discriminación social de las personas consideradas normales en su escuela y el repudio de los mismos epiphanian, quienes fueron marginados de la sociedad y rechazan abiertamente a los que fueron adoptados por humanos.

 

No tarda en generarse una violencia incontrolable entre los humanos y los epiphanian que comienzan a crecer a escala mucho más veloz que la humana y que resienten el maltrato social, la represión policial y las injusticias hacia ellos solo por sus características físicas distintas. Incluso, en este escenario, surgen movimientos de personas que adoptan las vestimentas y el accionar del Ku Klux Klan.

 

Iniciando su adolescencia y las transformaciones físicas y emocionales que esto conlleva, Koji tendrá que tomar decisiones y se verá dividido entre el amor hacia su padre adoptivo y la revolución de epiphanian que se desarrollará.

La historia suena compleja, y lo es, pero está hábilmente desarrollada por Debeurme. No hay abuso de textos y globos; muy por el contrario, los diálogos son precisos, vemos el desarrollo de los personajes en sus expresiones y en cómo se relacionan con su entorno. Tal como el carácter del mismo David, el tiempo de la narración es pausado y los hechos –incluso los más violentos–, son presentados de manera calmada.

 

El trabajo de coloración, a cargo de Fanny Michaëlis, apoya esta decisión narrativa y recuerda muchísimo a autores como Chris Ware, creador de Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo (2000). La utilización de tonos pasteles y una saturación pop se presenta como una propuesta visual atractiva para el lector que, al restarle realismo al relato, hace más digerible su crudeza.

En relación a los formalismos, generalmente encontramos seis viñetas por página, la mayoría de las cuales son cuadradas, como un bloque de historia que da la sensación de orden y estructura. Según relata Debeurme en una entrevista para ActuaBD –medio francés dedicado a la narrativa gráfica–, de todas sus obras, Epiphania es la única en que los dibujos están al servicio de una historia pensada a lo largo de 5 años, pues por lo general primero viene a él la imagen y, en función de ella, la creación del guion.

 

Los temas predominantes en esta novela gráfica son sumamente actuales y universales,  girando principalmente en torno al miedo: el temor a la paternidad, a quienes son distintos y a saberse distinto, la discriminación, la violencia, la injusticia social, la adolescencia y sus transformaciones físicas, y las consecuencias de la destrucción y abuso del medio ambiente. Cualquier lector con cierto criterio formado, puede disfrutar de esta historia, sin embargo, por sus características de novela de formación, adolescentes y jóvenes son quienes mejor van a recibir esta trilogía. Quedamos expectantes a la segunda entrega para ver cómo continuará la historia de David y Koji en un mundo de características postapocalípticas.

 

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Troquel

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