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La revolución estética de Leo Lionni

Durante el arduo trabajo de evaluación y selección para este número nos encontramos con autores cuyas obras fueron publicadas hace décadas atrás, sin embargo su argumento y estética siguen resultando tremendamente actuales. Esta vez Kalandraka nos sorprendió desempolvando un clásico de Leo Lionni publicado por primera vez en 1960, un autor prolífico con tremendas inquietudes artísticas que nos dejó innumerables títulos a su haber.

Por Rosario Medina M.

Leo Lionni nació en Ámsterdam en 1910, su padre judío se dedicaba a pulir diamantes y su madre de origen italiano había sido cantante de ópera antes de casarse. Fue su tío Piet, pintor y bohemio, quien despertó el gusto por el arte al invitarlo a su taller y permitirle ver su colección de arte moderno. Así el pequeño Leo creció frecuentando artistas de la época, visitando el Museo Nacional de Ámsterdam y aprendiendo de su tío quien se convirtió en un gran referente para su vida.

Lionni llegó al mundo de la literatura alrededor de los 49 años, primero estudió Economía en la Universidad de Génova y continuó estudios de posgrado en Economía Política. Tuvo algunas experiencias trabajando en publicidad e incluso en docencia. ¿Cómo llegó a convertirse en escritor de literatura infantil? Se sabe que para entretener a sus nietos en un trayecto de tren improvisó una historia con personajes hechos de papel picado, naciendo así su primera obra, Pequeño Azul y Pequeño Amarillo (Kalandraka, 2005). Una joya en el mundo de la LIJ.

Pese a que la influencia artística recibida a lo largo de su vida le permitió incorporar y experimentar diversas técnicas en sus obras, se le recuerda como el precursor del collage al incorporar este método en la mayoría de sus libros álbum, incluyendo este que nos convoca. Publicado por primera vez en 1960, Paso a paso (Kalandraka, 2018) es la primera fábula del autor holandés, de quien sabemos era un profundo amante de los animales y la naturaleza. Se cuenta que durante su niñez coleccionó terrarios donde guardaba celosamente diversos tipos de animales y pasaba el tiempo observándolos. Desde esta perspectiva no es de extrañar la fuerte presencia de los animales en sus obras.

A pesar que fue escrita hace 59 años, Paso a paso es una obra que trasciende y sorprende a pesar del paso del tiempo. Una historia sencilla que nos permite entender la profundidad del comportamiento animal sin dramatismo, un proceso natural donde depredadores y presas cohabitan un mismo espacio develando la complejidad de redes y entramados que componen la cadena alimenticia.

 

 

La protagonista de esta obra es una pequeña oruga que desarrolla una habilidad muy especial para sobrevivir en un frondoso bosque. No es la única obra donde los animales poseen aptitudes especiales. Cómo olvidar a Frederick (Kalandraka, 2005) el ratoncito que tenía la  capacidad de recoger las palabras, los colores y el rayo de sol para el invierno, pues entendía la necesidad de alimentarse de más elementos que la paja y las nueces. Él asume la libertad individual y toma decisiones propias, una línea muy similar a la de la tenaz oruga que se mueve con astucia para seguir con vida.

El petirrojo ya había posado sus ojos en ella como cena cuando la oruga revela su particular habilidad: medir cosas. Intrigado, el petirrojo desiste en su intento por devorarla a cambio de las medidas de su cola. Satisfecho con el resultado, la lleva donde otras aves para continuar con su labor midiendo el cuello del flamenco, el pico del tucán, las patas de la garza, la cola del faisán, y así continúa en la lucha por la supervivencia. Cuando se topa con el gorrión –quien la desafía a medir su canto–, la perspicaz oruga encuentra una oportunidad.

 

El texto es breve y preciso, complementándose con la genialidad de las ilustraciones con diversas formas y colores que construyen, a través del collage, el bosque profundo y distintas especies de colores y tamaños. Algunos trazos le otorgan un halo infantil a cada página y no podemos dejar fuera el uso del color monocromático delimitado por el bosque; amarillos, verdes y cafés predominan otorgando cierta calidez junto a las guardas verde agua.

En algunas entrevistas, Lionni afirmó que el escribir fábulas resultaba un ejercicio evocador de la infancia que tanto disfrutó, traer al presente los recuerdos y sentimientos de esa época. Por lo mismo sus trabajos no buscaban  dejar una “moraleja” o “enseñanza”, su propósito era que los niños se identificaran con el mundo interno de los libros y ofrecerles alternativas posibles a esos mundos.

 

«Paso a paso» (Kalandraka, 2018)

 

En 1961 fue galardonado por la Medalla de Honor Caldecott por Paso a paso, mientras que en 1984 recibió la Medalla de Oro del Instituto Americano de Artes Gráficas. Imposible ignorar el legado inconmensurable de este autor que será recordado por su inmensa contribución estética a la literatura infantil y que ha trascendido hasta las nuevas generaciones. No hay duda alguna de que, a casi 20 años de su partida, la obra de Leo Lionni sigue más vigente que nunca.

 

Esta reseña fue publicada en marzo de 2019 en el boletín n° 8 del comité de valoración de libros Troquel.

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Troquel

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