Sirenas: la vida puede ser un carnaval

Hace unos años la actriz Jessica Love presenció en Coney Island el Desfile de las sirenas junto a su novio. En medio de esta y otras experiencias, nacería su ópera prima: Sirenas (Kókinos, 2018), un acierto editorial que a la manera del carnaval se transforma en una exaltación por la diferencia. Premiado internacionalmente, este libro es sin duda un imprescindible de la temporada. 

Por Claudio Aravena G. 

 

Uno de los eventos más esperados del verano en Nueva York se realiza desde hace 36 años en Coney Island, península ubicada en el extremo sur de Brooklyn. Cada año, miles de personas se reúnen para disfrutar del Desfile de las sirenas. 

Según Coney Island USA, organización sin fines de lucro a cargo del desfile, son más de 3.000 personas quienes le dan vida a este evento de arte y fiesta, y que tiene por objetivos “recrear la mitología para los residentes locales que viven entre las calles Sirena y Neptuno, desarrollar la autoestima en un distrito que a menudo se ignora como de ‘entretenimiento’ y, por último, permitirle a los artistas neoyorquinos encontrar la autoexpresión en público”. 

Hace un par de años, en medio de confesiones de familiares transgénero y capítulos del programa de drag queens de RuPaul, la actriz Jessica Love fue a ver pasar el desfile de las sirenas junto a su novio. Y en ese instante, en medio del brillo de las lentejuelas y del ritmo de la música festivalera, se dio cuenta de que había una historia que contar. Una historia importante que trascendiera a su trabajo como actriz. 

En el semanario Publisher Weekly, Jessica Love –la novel autora de Sirenas (Julian is a Mermaid), editado en español por Kókinos–, se refiere a su libro como “un bebé entre las bambalinas”, porque en medio del montaje de dos obras que presentaba en Nueva York dio vida a las 45 páginas del original. Luego, se contactó con la agente de una amiga actriz y esta a su vez con una editorial. Cuando el original había sido lo suficientemente recortado para encajar dentro de una colección para niños, el libro llegó a manos de Katie Cunningham, de la editorial Candlewick. Y sin dudarlo un minuto, quiso publicarlo. 

 

«Sirenas» (Kókinos, 2018)

«Sirenas» (Kókinos, 2018)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sirenas es la historia de Julián, un niño de origen afroamericano que acompaña a su abuela a la piscina donde ella se reúne con otras señoras a ejercitarse. De regreso a casa, en el metro, Julián queda deslumbrado con tres exóticas sirenas que se suben en su mismo carro: sus coloridas cabelleras –azules, rosas y naranjas–, además de sus largos vestidos celeste mar, causan una impresión en el niño. Rápidamente, en un juego de sueño y realidad, Julián sufre un proceso de transformación: se desprende de su ropa, su ensortijado pelo crece, es envuelto por un halo de peces de colores y sus pies desaparecen para convertirse en una larga cola de sirena lila anaranjada. En una especie de rito iniciático, de la boca de un gran pez azul recibe un collar de cuentas y conchas, como bienvenida al nuevo mundo. 

Ya de camino a casa, Julián le revela un secreto a su abuela: “Abuela, yo también soy una sirena”. Y es ahora en donde el proceso de transformación es real: Julián aprovecha que ella se da un baño, para despojarse de su yo y convertirse en una nueva persona. De a poco va lanzando sus sandalias, su short naranjo y su polera blanca; y en un acto creativo toma unas ramas y cubre su cabeza con un colorido tocado lleno de helechos y flores, se pinta los labios y, como señala Maria Popova en su blog Brain Pickings “Como una Scarlett O’Hara en miniatura, transforma la cortina de la ventana en una falda larga”. Julián ya es una sirena. 

Los procesos de transformación no están completos si no existe la aceptación y el respeto por la nueva condición; y es acá en donde el rol de la abuela es fundamental, ¿cómo reaccionará? Después de una mirada de extrañeza, va a su habitación y ya vestida de azul le entrega a Julián un collar de perlas. Ambos orgullosos dejan la casa –el hogar, el refugio¬ para enfrentarse a la calle, la abuela conduce al niño a un nuevo mundo. 

Este primer libro de Jessica Love es un acierto de principio a fin. La autora toma una decisión material para darle vida a sus personajes, cambia la clásica página blanca e ilustra sobre papel kraft que destaca los tonos de la piel de los afroamericanos, de los latinos y de los bronceados veraniegos: “Tan pronto coloqué los personajes en el papel marrón, suspiré de alivio. Era como si ellos me estuvieran diciendo: ¿Qué estábamos haciendo en este vacío blanco?”, señala Love en la entrevista en Publisher Weekly. 

La autora inunda las páginas de personas distintas, hay una exaltación por la diferencia; consciente o no de la tendencia del Body Positive –movimiento mundial que busca mostrar y aceptar tu propio cuerpo fuera de los cánones tradicionales– desde las guardas del libro, Love nos muestra pieles y actitudes diversas: delgadez, gordura, exuberancia, gracia, movimiento. Los cuerpos se van entregando a un ritmo, a una cadencia que se une al color y al texto, mínimo, pero preciso y bien dispuesto entre los vacíos que dejan las imágenes. 

«Sirenas» (Kókinos, 2018)

Uno de los valores fundamentales de este libro es la aceptación y la transición del personaje principal, Julián se convierte en una sirena mediado por la alegría y la fiesta. Hay quienes pensarán – quizás con razón– que la autora deja atrás temas fundamentales que afronta la comunidad LGTBIQ+ ante a la sociedad, sobre todo la población trans, la más vulnerable de este conjunto y, tal vez, la más incomprendida. Sin embargo, no es casual que Jessica Love construya una narración desde la población negra, estigmatizada por la violencia, marcada por el machismo y también por la vanguardia: no olvidemos las luchas raciales, los movimientos contraculturales y artísticos (el jazz, el soul, el rap, el hip hop, el voguing), todos fueron creados por personas que buscaron plantar su voz, su cuerpo y su discurso en medio de un ecosistema blanco y dominante.

Sirenas es un homenaje a la transformación interior desde el carnaval, el ritual más antiguo del que las culturas tengan registro, el rito que nos permite salir a la calle, disfrazarnos, ser otros y liberarnos de los moldes sociales impuestos. Nos entregamos al baile, al canto, a la fiesta, a la exaltación del cuerpo. Nos confundimos entre ricos y pobres, entre actores y espectadores, sin importar de dónde venimos y a qué nos dedicamos. Y en medio de ese deambular –entre rayos de sol, sonidos de mar y el graznar de las gaviotas– podemos encontrar quiénes somos realmente: un rey, un mendigo o una sirena. 

Esta reseña fue publicada en agosto de 2019 en el boletín n° 9 del comité de valoración de libros Troquel.

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