Biografías, una de las posibilidades del cómic

Uno de los tópicos más destacado y diverso en su tratamiento por guionistas y dibujantes del cómic son las biografías. David Agurto hizo una revisión de novelas gráficas destacadas por el Comité de Troquel, cuyo hilo común en es mostrar la vida de personajes históricos, artísticos y literarios desde lo más sencillo y cotidiano.

Por David Agurto.

 

Desde los inicios de nuestro comité de valoración de libros nos hemos encontrado con una gran variedad de novelas gráficas. Algunas centradas en la ciencia ficción, otras en la fantasía, el humor y el realismo. Dentro de esta última línea se enmarcaron los cómics que han tratado importantes conflictos bélicos del pasado, los cuales destacamos en el boletín de marzo de 2018 en el artículo principal de esa entrega: Cómics con escenarios bélicos: el extravío de la humanidad. Manteniendo la línea realista, y desde múltiples miradas y formas, un tópico que llamó bastante mi atención fueron las biografías.

 

Resulta un poco obvia la amabilidad de los códigos de la novela gráfica para dar a conocer la vida de algunos personajes relevantes en la historia de la humanidad. No obstante, como todo buen cómic, y como toda buena biografía, estas novelas tienen un factor en común, exigen un lector atento a los detalles. Ahí está lo entretenido de este asunto; conocer lo particular de los protagonistas destacados. Para saber qué hizo en su vida basta con navegar un rato por la web. Los libros que destaco tienen una característica en común que en cierto modo los une y es que se trata de personas que vivieron con emociones al máximo.

 

Regresando a la temática de guerras, y haciendo el cruce con las biografías, hay dos novelas importantes que fueron destacadas en el articulo que mencioné anteriormente, pero que me parece, son importantes de recordar. La primera es Capa, estrella fugaz (Blume, 2017) del ilustrador francés Florent Silloray. Hablar de Robert Capa es sinónimo de fotografía de guerra. Este nombre es solo un seudónimo, el personaje que la dupla Endre Friedmann y Gerda Taro inventan, en un comienzo para salir de la miseria, un fotógrafo estadounidense de renombre. A pesar de la argucia, que duró bastante poco, habían logrado instalar en el mapa un nombre que aun a la fecha perdura. Hay una frase de Gerta a Endre en la novela que resume la labor de Capa: “nuestras fotografías rezuman muerte”. Es que es trabajo en primera línea, Capa se instalaba en medio de armas, soldados, migrantes, muertos. Tanto así, que Gerda es la primera fotógrafa que muere en combate. El cómic, con tonos marrones y solo algunos pequeños detalles en rojo -tal vez haciendo un juego de la fotografía en sepia- muestra las vicisitudes de la vida del fotógrafo y de su lucha por no sentirse encadenado con trabajos míseros con una marcada línea editorial que iba en contra de sus principios.

El otro libro es Camus, entre justicia y madre (Norma, 2017) con guión de José Lenzini y dibujo y color de Laurent Gnoni. Este libro a pocos años de celebrarse el centenario del nacimiento del conocido escritor y filósofo argelino. Con una paleta que va cambiando de colores, el relato se centra en el discurso que dio al recibir el Premio Nobel, su infancia, su relación con la madre y con sus profesores que le dieron a conocer el mundo de las letras y la filosofía. Datos tan interesantes y conmovedores de su infancia, como la muerte de su padre en la guerra, trabajar desde los trece años, abandonar el sueño de ser futbolista debido a una tuberculosis, o la relación con el profesor Louis Germain, que ve el potencial que posee Albert y convence a la madre para que siga en los estudios. No por nada, es a él quien le dedica el discurso del premio recibido. Si tuviera que hacer un cruce entre Camus y Capa, no sería difícil: ambos se enfrentaron cara a cara al fascismo.

Otro personaje importante en ese ámbito y trascendental, es el científico Alan Turing. reconocido por su aporte para anticipar el término de la con la Segunda Guerra Mundial. En la novela gráfica Enigma. La extraña vida de Alan Turing (Norma, 2015) de Francesca Riccioni y Tuono Pettinato, se hace un recorrido desde su infancia hasta su muerte tras comer una manzana con cianuro. La vida de Turing es compleja, triste y cautivante. Sin embargo, el trabajo de Pettinato con sus dibujos y llamativos colores contrastando con un fuerte negro y el guión, cargado de humor, de Riccioni hacen que la lectura se centre en lo interesante de la vida del científico y no en una mirada romántica de su tristeza, que radica en gran parte, por ser perseguido debido a su homosexualidad. Pero no solo por eso, Turing tenía ideas avanzadas para la época y desde muy pequeño se enfrentó al mundo adulto tan tajante y cerrado. La novela, posee muchos datos fundamentales para entender a Turing, la muerte temprana por tuberculosis de su amigo Chistopher Morcom, su primer y gran amor, hecho que lo llevará al ateísmo. Uno de los rasgos más importantes de este relato, para los que no entendemos mucho de ciencia, es que posee explicaciones varias teorías matemáticas bien certeras y sencillas, que son un antecedente para el trabajo de Alan. Esto sumado a su obsesión por Blancanieves, la creación de su máquina para descifrar el código Enigma, que era un misterio del mundo nazi, y su terapia de castración química como condena por ser gay, hacen de esta novela un imperdible.

 

 

Si hablamos de guerras internas, no podríamos dejar de lado la vida de Turing. Mucho menos la de personajes más desconocidos como puede ser Emil Ferris, la autora de Lo que más me gusta son los monstruos (Reservoir Books, 2018). La novela es un relato autobiográfico que se centra en la infancia de la autora, quien recrea una niña, Karen Reyes, que se reconoce como un monstruo en base a lo extraña que se siente en relación a sus pares y por su exquisito gusto por el arte, en especial por las historietas de terror. A modo de cuaderno de dibujos y diario de vida, la pequeña protagonista muestra cómo se convierte en una detective tras la muerte de su vecina Anka, bastante mayor que ella y su única amiga. Con la técnica de lápiz tinta pasta, Ferris, en su debut literario, sorprende mostrando la interioridad de un personaje, sumado a un argumento policial que atrapa al lector de un comienzo y evidenciando la fragilidad y monstruosidad de cada personaje y del Chicago de los sesenta.

 

El árabe del futuro (Salamandra) es también una novela autobiográfica de Riad Satouff compuesta ya de cuatro entregas. Las tres primeras han sido seleccionadas por Troquel y ya estamos a la espera de la última publicada en noviembre de 2019. Con trazos sencillos y una paleta unicolor que va cambiando mientras avanza la historia y mientras se suman tomos, Satouff, de origen francés y sirio nos cuenta cómo ha sido ser hijo de intelectuales, ser parte de la cultura árabe, rígida en sus costumbres, pasar su infancia entre Siria, Libia y Francia, y cómo es ir creciendo en estos contextos. Una obra muy simple, cargada de humor y realismo que evidencia, desde una microhistoria, la realidad social de vivir en un régimen político religioso estricto con las demandas artísticas propias del autor, mezcladas en esta incertidumbre cultural de ser sirio y francés. Lo que más me gusta de esta serie, es ir viendo como crece este personaje que va de niño a adolescente, y que es una de las novelas gráficas que traspasa las fronteras etarias por lo interesante y cándido de su relato.

 

 

Entre la vida personal y política se encuentra Che, una vida revolucionaria (Sexto Piso y Hueders, 2016). El impecable trabajo periodístico de Jon Lee Anderson y la destreza del dibujante mexicano José Hernández se unen para dar vida a una trilogía fundamental para conocer la vida y la importancia de guerrillero. En esta entrega en particular, Lee Anderson se basa en otro de sus libros, el que ha sido considerado como la biografía más completa del revolucionario, Che Guevara, una vida revolucionaria editada por Anagrama hace ya diez años. El libro, no solo por la investigación amplia de Anderson que se ve reflejada en el guión, sino también por lo detallado de la ilustración de Hernández le devuelve el sentido perdido a la real figura del Che, que ha devenido para muchos en solo un ícono pop. Gracias a los dibujos se explicitan las preocupaciones del personaje; un hombre solitario que ha dejado a su familia, y así a la burguesía, con un ideal claro, el triunfo del socialismo. En este relato volvemos a recordar al Che como un rebelde, y a la vez, como un simple ser humano.

 

 

Desde la cotidianidad, y al igual, que otros personajes mencionados, pasando desde su infancia hasta la adultez, llegando a su muerte, Jesús Marchamalo y Marc Torices, nos cuentan la vida de Julio Cortázar en la novela publicada el 2017 por Nórdica, Cortázar. El guión es impecable, con saltos temporales que van y vienen, y que otorgan buen ritmo al relato. La ilustración destaca por su dinamismo en cuanto colores y técnicas para mostrar los distintos momentos clave de la vida del escritor y traductor argentino. Acontecimientos como el abandono del padre y su anhelo de ser músico, boxeador y marino en la infancia. Anécdotas como el fallido triunfo de Firpo, un boxeador argentino que perdió contra el púgil estadounidense Jack Dempsey, a quien le dedicó el cuento “El torito de los mataderos”. La alergia al ajo, o su amor por el jazz y los gatos, son tan importantes en su vida como su estancia en Paris. Sin duda, una historia, tal como señala su contratapa llena de complicidad con el autor, que simplemente provocan releer de forma urgente sus relatos.

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Troquel

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